
Quiero la caída inevitable, destruible, caigo y desde tu brisa, esa letárgica, nado en tu cáliz.
Pienso en dar acciones para no morir en la daga, justicia del sonido de tus recuerdos. He estremecido en este cuerpo pensando en en un lugar al que no alcanzo, ni sacio, ni lamento.
Mente, es la que envuelve tu prisa, la desborda, ella huye, necesita morir al dolor.
Quererte ha sido la obra de mi paciencia, de mis sueños, de mis penúltimos sueños

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